
QUIEN FUE EL PADRE DE LA FAMILIA HARKER ILUSTRES PERSONAJES DE SANTA BARBARA
- Joaquin Delgado Bueno
- Aug 6, 2022
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Updated: Sep 30, 2022
Simón S. Harker (1867-1940)
Nació Simón Harker en Puli (Cundinamarca) población en donde su familia se exilió luego del fracaso de la revolución conservadora de 1859 contra del gobierno radical de Santander; su padre, Adolfo Harker Mutis, uno de los iniciadores del movimiento, luchó junto al general Leonardo Canal, y en su remplazo asumió la Presidencia del Estado en 1861. Tras participar activamente en la contienda, derrotado el movimiento, debió retirarse y ejercer transitoriamente el comercio en el Estado del Tolima.
Simón Santiago fue el quinto hijo, primer varón, del matrimonio del distinguido jefe conservador con su prima hermana María Antonia Mutis Duran; con motivo de su nacimiento el 28 de febrero de 1867, su abuela paterna Mercedes Mutis descendiente de un hermano de José Celestino Mutis- escribía: ...Cuánto hemos celebrado en casa la venida al mundo de este Angelito, que él sea el consuelo y el apoyo de las muchachitas y que no sea extinguido el apellido de mi buen Harker... Recordaba así a su primer esposo, John Harker Mudd, mineralogista y químico inglés quien llegó a Santander en 1825, vinculado a la Colombian Minning Asociation.
En 1874, concluidos doce años de destierro, la familia Harker Mutis regresó a Bucaramanga. En esta ciudad. Simón tuvo por maestros a Manuel Carreño Tarazona, uno de los primero normalistas graduados y consumado violinista, quien inculcó a sus alumnos el gusto de la música; su temprano interés por la historia lo llevó luego a la Escuela Católica de José Joaquín García (autor de las Crónicas de Bucaramanga) que cerró en 1877; ingresó entonces a la escuela privada de Cristóbal Romero maestro a la antigua, a quien recordaba afectuosamente. Entre los años de 1879 y 1881 estudió en Bogotá en el Colegio del Espíritu Santo, regentado por Sergio Arboleda y Carlos Martínez Silva y entre cuyos catedráticos se destacan jefes conservadores tan conspicuos como los señores Miguel Antonio Caro, Jorge Roa, Marco Fidel Suárez, Emiliano Isaza y Ramón Guerra Azuola.
A los 16 años viajó con su padre a Inglaterra y culminó sus estudios en el colegio católico de San Beda, cerca de Manchester; posteriormente se desempeñó en una casa de comercio de Londres, retornando a Bucaramanga en 1887. Cuatro años después formó su hogar con Ana Rosa Ortiz Mantilla, dando origen a una familia de nueve hijos entre ellos don Francisco Antonio, doña Elena, Don Alberto, Alicia y Victoria.
Poseedor de una educación privilegiada, su actividad se dirigió al fomento de la instrucción pública, como docente de idiomas, geografía, literatura e historia. Ubicado dentro del conservatismo histórico, no obstante, su desinterés en contiendas políticas fue muchas veces golpeado por la violencia partidista de la época. Desempeñó los cargos de inspector de Educación, concejal de Bucaramanga, prefecto de la Provincia de Soto, diputado a la Asamblea Departamental y director del semanario La Nueva Era. Allí publicó en 1903 su primer artículo histórico, Nuestra hermana mayor, con motivo de la separación de Panamá.
A su erudición y paciente labor investigativa se debe una serie de trabajos esclarecedores de la historia local, algunos de los cuales se recogieron en el libro Páginas de historia santandereana (Biblioteca Santander, volumen VII), publicado por la Imprenta del Departamento en 1933. De allí se ha tomado el cuadro sinóptico de las principales batallas de la Independencia que incluye este número de Credencial Historia.
Episodios de la vida colonial y sucesos de las guerras de Independencia cuidadosamente documentados en los archivos parroquiales y municipales, conforman sus textos abundantes en citas y referencias, sobre los cuales se ha construido buena parte de la historia regional. Su respeto por la tradición, su fe cristiana y un vivo interés por hacer extensivo a ambos sexos los beneficios de la educación dan a sus escritos un sello propio; son especialmente gratas las evocaciones costumbristas de las épocas de niñez y juventud. Colaboró regularmente con la revista Estudio entre 1932 y 1940.
Algunos rasgos de su personalidad social fueron resumidos así por Álvaro Ortiz Lozano: ...Sobresalía en los salones por su atildada gentileza, en las bibliotecas por su caudalosa erudición histórica, en las conversaciones por sus penetrantes observaciones y consejos, en el hogar por la distinción con que repartía el pan y enseñaba las normas morales, y en todas partes por la entera dignidad de sus palabras y sus hechos. En artículo titulado Las vidas silenciosas, Manuel Serrano Blanco evocó su presencia física: ... La silueta fuerte y tranquila, las hebras platinadas de sus barbas rebeldes, sus ojos lucientes, sus manos entrelazadas a la espalda, su risa ancha y aniñada, todo hacía recordar algún hidalgo campesino y letrado, que tenía de la vida un concepto desdeñoso y de la muerte una idea risueña...
En el lecho de muerte, recuerda un amigo suyo, guardaba bajo la almohada el Atlas de Europa; en él siguió, hasta su último instante, las derrotas y los triunfos de su añorada Inglaterra.
De aquí en adelante ya nos enfocamos a quienes son los Harker Garcia para el municipio de Santa Bárbara Santander.
Autor: JODELBU






















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