Poesias de la region
- Joaquin Delgado Bueno
- Feb 28, 2021
- 2 min read
Updated: Feb 6, 2022
UN HOMBRE PLENO
Con cotizas en sus pies amarradas con cordones negros,
Con ruana de color café de lana de oveja tejida en grueso,
Con sombrero de pelo color café echado hacia adelante,
Con pantalón señorial y camisa manga larga,
Su mirada fuerte y fija así caminaba y caminaba,
Desde su casa al corte el gran Marcos Anaya.
Su cuerpo encorvado por los años y los golpes fuertes de la vida,
pero el como aquellos nobles campesinos
Esos que no se quejan por más que su salud se agote,
Esos hombres, fuertes y determinantes en el trabajo del corte,
Esos que van de madrugada de la casa al lote,
Esos que no los asusta el sol por más recio que ilumine,
Esos que viven su vida sin que la adversidad les importe.
Así era don Marcos un determinante hombre
Que cualquiera lo conocía en la vereda el Tope,
Por una y muchas razones las cuales son tema
De este bonito relato, pues para mí es muy grato
Hablar de este personaje, hombre que acompañé Por varios años de trabajo en esta hermosa contienda
Cuando a mi me contrataba como obrero de sus largas moliendas.
Quizás en un término les relato siendo un poco diplomático,
De los pocos que conozco en una región como Suaque
Si hay que hablar de generosidad este fue el más carismático,
En su trabajo de panela este señor no fue mezquino,
En regalarle al vecino, al peón al pobre y al forastero
Una bolsa de boronas, una olla de miel o una panela
Solo porque su pasión de servir era su mejor dilema.
Ahí no termina todo de este justo campesino
Pues si algo defendía y respondía como un león,
Era por su familia que por cierto numerosa,
Les dejó como legado la franqueza y la humildad,
De llevar un apellido casi único en el municipio
Con pudor y gallardía por donde quiera que vayan,
Lleno de buenas personas como lo son los Anaya.
Murió sin yo saberlo por eso me quedan estos recuerdos,
De un viejo amigo y maestro que respetaba de pleno,
Hombre que me aconsejaba que trabajar era lo bueno,
Que tener a Dios por delante no se temía a los truenos,
Que querer a la familia eran gracias desde el cielo
Y que ayudar a los otros nos hacía grandes por los tiempos.
JODELBU
Casa donde vivió en pleno su vida don Marcos Anaya.






















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